ARTÍCULO
Historia de las escuelas dominicales en el mundo
Algunos eventos históricos destacables en el ministerio con niños.
Extracto tomado de la revista Sword and Trowel, 1991 N° 1. Texto compartido por la Iglesia del Tabernáculo Metropolitano.
En 1664, Benjamin Keach fue encarcelado, puesto en la picota y multado por escribir, imprimir y publicar un «libro cismático» titulado El instructor del niño. La atención que estos bautistas «reformados» prestaban a los niños era muy grande.
En 1775, Isaac Watts publicó un libro de himnos y poemas titulado Canciones divinas para niños. En el prólogo escribió la oración: «Quiera Dios, vuestro Dios, hacer crecer a vuestras familias en la gracia y edificar la iglesia en la generación venidera». Estas palabras llegaron a ser tan bien conocidas que, en los próximos años, raramente había alguna escuela parroquial, capilla cristiana o escuela dominical que no enseñara estos versos a los niños. Los pequeños los recitaban, los bordaban y los elegían para que las grabaran en sus lápidas cuando morían de enfermedades de la infancia.
Antes de Raikes
John Newton registró la asistencia regular de cien niños a sus reuniones de los jueves al atardecer al menos diez años antes de que Robert Raikes contratara a cuatro mujeres, pagándoles un chelín al día, para enseñar a los niños en su escuela dominical.
En 1769, Hannnah Ball, con el apoyo de Wesley, había establecido una creciente escuela dominical, juntamente con una escuela diurna en High Wycombe; y Silas Todd, conocido como el amigo de los delincuentes, enseñó en la capilla de Wesley (Wesley's Foundary) cada domingo durante un largo período de tiempo a niños pobres.
En 1780, Robert Raikes fundó una escuela dominical en Gloucester, generalmente conocida como los inicios de la educación popular, y es por esto que al mismo Raikes se le suele tribuir ser el padre del movimiento de la escuela dominical.
Ya en 1784, Wesley informó de que estas escuelas surgían dondequiera que iba, y en su revista animó a fundar escuelas dominicales.
En 1784, Rowland Hill, pastor de Surrey Chapel, abrió la primera escuela dominical en Londres y en 1785 se formó la Sociedad de Londres para el Establecimiento de Escuelas Dominicales, en cuyo comité directivo se encontraban hombres tan destacados como Henry Thorton y Jonas Hanway.
Hacia 1789, Thomas Charles de Bala asentó escuelas dominicales en el país de Gales. Ese mismo año, William Wilberforce organizó una escuela dominical en Cheddar que dirigió Hannah More. Ella se ocuparía del «trajín del día a día» y él, juntamente con Henry Thorton, «del gasto» (400 libras anuales).
Inicios en Londres
En 1801 se abrió una escuela dominical en la iglesia bautista de Maze Pond, cerca del puente de Londres (lugar posteriormente ocupado por el Guy's Hospital). Esta iglesia era un ramal de la Capilla de Carter Lane, Southwark, que más tarde se convertiría en el Tabernáculo Metropolitano.
En algún punto entre 1801 y 1810, la Capilla de Carter Lane (entonces pastoreada por el Dr. John Rippon) imitó a su «iglesia hija» y empezó una escuela dominical.
En 1801, la familia de Krishna Pal inició también en India el núcleo para una escuela libre. Pal fue el primer convertido por la obra de los misioneros bautistas liderados por William Carey.
Cuando Lord Shaftesbury levantó una estatua en memoria de Robert Raikes en 1831, se decía que tan solo en Gran Bretaña había un millón doscientos cincuenta mil niños asistiendo a una escuela dominical.
En 1844, un grupo de maestros voluntarios se unió para formar la Ragged School Union (organización caritativa cuyo fin era proveer educación, cuidados e incluso alojamiento para niños necesitados), presidida por Lord Shaftesbury. Este movimiento surgió como consecuencia directa de la labor de las escuelas dominicales y su propósito era “alcanzar, hacer amistad y educar a esas pobres criaturas que estaban creciendo en el lodo”. Consiguieron extender el trabajo de la escuela dominical alcanzando a niños demasiado pobres y harapientos como para atender a la escuela dominical por sí mismos. En el año 1875, unos mil niños asistían de forma regular a la escuela dominical del Tabernáculo Metropolitano, de los cuales ciento cincuenta eran estudiantes de secundaria. Treinta y siete de ellos se unieron a la iglesia ese año. Además de esto, existía la famosa clase para niñas y jovencitas dirigida por la Sra. Barlett, que reunía entre quinientas y setecientas asistentes cada domingo.
También las escuelas dominicales de otros centros de reunión misioneros del Tabernáculo alcanzaron a muchos más niños. El punto de misión de Richmond Street, en Walworth, reunía a seiscientos cincuenta niños; el punto de misión de Green Walk, en Bermondsey, trescientos cincuenta y otras escuelas misioneras atrajeron a cientos de niños más.
Los registros de asistencia del Tabernáculo Metropolitano demuestran que un gran número de miembros de la iglesia (a través de varias generaciones) fueron llevados al Señor mediante el ministerio de la escuela dominical. La gran mayoría de estos creyentes, a los que iban a recoger y llevaban a la escuela dominical durante su infancia, provenían de hogares impíos y, humanamente hablando, probablemente nunca habrían asistido a una iglesia de no haber sido por el propósito evangelístico de las mismas. De forma extraordinaria, la elevada asistencia se mantuvo justo hasta antes de la Segunda Guerra Mundial. Por aquel entonces, al punto misionero principal de escuela dominical del Tabernáculo asistían mil quinientos niños, a los que hay que sumar el más de un millar que se reunían en los otros siete puntos de misión de escuela dominical. ¡Y estas no era las únicas escuelas dominicales en los barrios de Southwark, Walworth y Bermonsey!
Después de la guerra
La asistencia a la escuela dominical mantuvo este patrón en Gran Bretaña y otros países «cristianos» hasta que estalló la guerra. ¡Qué diferente es hoy en día! En comparación, ¡qué pocos niños experimentan el interés y cuidado por parte del pueblo de Dios! ¡Qué pocos aprenden acerca de los principios del evangelio, el respeto por las cosas divinas (o incluso valores morales básicos) enseñados por iglesias evangélicas!
¡Hoy en día, muchos niños que viven en el centro de la ciudad de Londres, jamás han abierto una Biblia!
En los corazones de los cristianos bíblicos de nuestro tiempo, la visión de alcanzar comunidades enteras ha muerto.
